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Hace poco Esther me hablaba de una serie que hacían en Antena3.Neox que se llamaba the Big Bang Theory y que seguro que me iba a gustar mucho. Me comentó el argumento de la serie y algunos de los gags que más le habían gustado, y la cosa pintaba bien. Así que conseguimos la primera temporada y nos pusimos manos a la obra.

Dos físicos de mente privilegiada ven llegar a su vida a Penny, una guapa y simpática camarera que se muda al piso de enfrente. Ella descubre que las habilidades sociales de sus vecinos Leonard y Sheldon, así como de sus dos mejores amigos Howard y Rajish, ingeniero aeroespacial y astrofísico respectivamente, son más bien nulas. El cuarteto se pasa el día jugando al Halo y al World of Warcraft, así como viendo las series Battlestar Galáctica o Star Treck. Son unos verdaderos geeks que viven para los cómics, las series de televisión y los videojuegos.

Se trata de capítulos cortos de apenas 20 minutos en los que los efectos cómicos se suceden a buen ritmo. Los cuatro amigos se pasan el día sumergidos en discusiones de carácter friki o físico-teórico. Su amiga Penny intenta lograr que socialicen invitándolos a fiestas y haciendo que conozcan gente, pero o no están nada interesados por conocer a gente nueva (Sheldon), o su capacidad comunicativa es nula.

La serie es increíblemente divertida aunque tienes que ser también algo geek para entenderla plenamente y disfrutarla. La recomiendo encarecidamente, y más viendo la escasa calidad de la televisión estos días. Qué lástima que por aquí no sepamos hacer cosas tan divertidas…

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100 entradas 100.

¡Cumplimos 100 entradas! Este es el artículo número 100 de Amarganz. 100 artículos escritos desde aquel lejano Hola Mundo del 13 de junio de 2008. Todo este tiempo me ha servido para darme cuenta de dos cosas: que me gusta escribir y que a nadie le importa lo que escribo 🙂 Bueno, a nadie no, que conozco como mínimo a dos personas que le suelen echar un vistazo, jejejeje.

Amarganz no es un proyecto, de los muchos, demasiados, que llevo entre manos o intento llevar. Es un cajón de sastre, un lugar donde escribir lo que me apetece. De hecho en ocasiones hasta lo uso para dejar constancia de soluciones que he encontrado a un problema determinado, y así luego sé dónde buscarlo.

Durante las últimas semanas he escrito casi todo sobre cómics, quizás queriendo darle una linea de estilo al blog. Pero tengo claro que no ha de ser así, que esto es un batiburrillo de artículos y ha sí ha de seguir. Eso sí, me he dado cuenta que me gusta esto de El Noveno Arte y que algo he de hacer para disfrutar de esta preciosa afición.

Y nada, que son 100 entradas y que espero dentro de poco celebrar las 200.

Hasta la vista.

No hace mucho me fui de casa de mis padres a mi nueva casa. Como ni Esther ni yo habíamos cocinado prácticamente nada hasta entonces (bueno, todos hemos hecho alguna pizza o tortilla de patatas) decidí sentarme con mi madre para que me dictase las recetas que tan bien me habían alimentado hasta ese día. Y para que no se me traspapelasen, y como buen informático, las recogí en un documento de texto. También tenía un buen puñado de recetas que Érika me había pasado hacía tiempo y decidí incluirlas.

Durante este tiempo he descubierto que me gusta bastante cocinar, y que me viene muy bien el pequeño libro de recetas que he confeccionado. Como también me gusta escribir compagino ambas aficiones y voy recopilando las recetas que llegan de mi familia o mis amigos. Y como compartir es otra de mis aficiones, quiero publicar este pequeño recetario por si a alguien le viene bien.

En este artículo encontraréis la versión 0.2 de mis recetas de cocina, pero si queréis seguir la evolución del libro, dirigíos a la página de Recetas. Allí podréis dejar todos los comentarios que queráis acerca del mismo. Y por fin, los libros:

Podéis imprimir libremente el pdf y tener vuestro archiconocido libro de recetas de Amarganz, o editar el odt (OpenOffice.org) para modificarlo y hacer vuestro propio recetario.

Que lo disfrutéis.

Y es que el hombre de acero es mucho hombre de acero. A finales de febrero de 2010 conocíamos que se había subastado por un millón de dólares el número 1 de Action Comics, en el que aparecía por primera vez Superman. Días más tarde el murciélago enmascarado batía un récord que parecía inalcanzable: se subastaba el número 27 de Detective Comics en el que Batman hacía su debut, por un millón setenta y cinco mil quinientos dólares.

Sólo un mes más tarde han reventado nuevamente esta cifra alcanzando el número 1 de Action Comics un millón quinientos mil dólares en una nueva puja. Al final habrá más unidades en buen estado de lo que se creía…

Y yo me voy corriendo a Amarganz a ver si descubro algún cómic antiguo que se pueda subastar por estas cantidades 🙂

¡Haz terminado!

Me encontraba creando una nueva cuenta de Twitter para un proyecto del trabajo, y al terminar el registro he visto este simpático botón:

Quizás los buenos de Twitter utilizaron la versión andaluza del traductor de Google 🙂

Un libro Dilbert.

De los cuatro ejemplares que adquirí de Dilbert recientemente dos parecen formar parte de una colección llamada “Un libro Dilbert”. En concreto se trata de Conversaciones con Dogbert y Si tienes empuje no necesitas experiencia. Ambos me han encantado. Se trata de tiras cómicas en las que el personaje principal es Dogbert, el irreverente perro de Dilbert. La maquetación es distinta no mostrándose la tira en la típica terna de viñetas tan características de este personaje, pero el fondo es el mismo.

Sin embargo tengo una amarga queja que quiero hacer llegar a los editores o al mismísimo Scott Adams. ¡No se puede hacer un libreto tan corto! No es justo para los seguidores acérrimos. Es genial ver a Dilbert y Dogbert en color y me he reído tanto como de costumbre, pero no se puede comercializar un número con menos de 15 viñetas. Tardé 10 minutos en leer dos libros que había tardado varios años en encontrar… No es justo 😦

No sé si ocurre algo con AMD en España porque no me intereso mucho por noticias de este tipo ni leo revistas de ordenadores. Lo que sí he notado es que en estos momentos es imposible adquirir un microprocesador AMD.

En la empresa trabajamos con varios distribuidores de componentes electrónicas, algunos de tamaño internacional, y ninguno tiene micros AMD; todos son de la omnipresente Intel. De hecho, y para no mentir, entre todos mis proveedores sólo uno tiene una unidad de un AMD Sempron AM3.

Así que el dominio de Intel se hace cada vez más patente.