Con la que está cayendo y yo empeñado en tener piso. La verdad es que la mayoría de las historias que se oyen últimamente te hacen plantearte en serio si seguir adelante con ésta historia. Que si los bancos no conceden dinero… que si la sombra del paro planea baja… que si la vivienda tiene que bajar en breve… En fin, que desde luego no parece que los astros se alineen para ayudarme.
El caso es que nosotros proseguimos con la aventura, a la espera que se desenlace satisfactoriamente. Por ahora los indicadores son favorables. Mientras todo vaya bien, y a la espera que Mr. Hipoteca nos de su veredicto, seguimos disfrutando de estos momentos tan especiales.
En agosto fuimos a ver el piso por primera vez, cuando ni siquiera estaba tabicado… ¡Hace ya 4 meses y parece que fue ayer! También en esa época elegimos los azulejos y la madera de la cocina. En octubre se marcó la vivienda, momento que aprovechamos para distribuir la habitación de matrimonio y estudiar la posibilidad de añadir un vestidor a la misma. El vestidor es uno de los pocos extras que nos hemos permitido, ya que no está el horno para bollos. Bueno, gracias a la inestimable ayuda de mi padre también dispondremos de una ducha de gresite, un mueble de obra en el salón y una columna de obra en la cocina.
El piso avanza rápido y ya se encuentra totalmente enlucido y puesto de escayola. Para la semana que viene entrarán a chaparlo, momento en el que nuestra futura casa dará un salto cualitativo: dejará de ser cuatro paredes de ladrillos para convertirse en una vivienda. Ya tengo ganas de ver si las combinaciones elegidas quedan bien o no.
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