Hace poco hablamos de los números de la industria farmacéutica. El estudio que comentamos tiene más información de interés, de la que hoy quiero destacar las ventas de los medicamentos más famosos. Vaya por delante que no tengo ningún conocimiento de medicina ni farmacia, por lo que toda la información que muestro la he buscado en Internet. Perdonen si hay algún fallo.
Top 10 de las ventas de medicinas en 2009. (En millones de dólares americanos)
- Lipitor – 13.288 – Conocido como Atorvastanina sirve para disminuir los niveles de colesterol.
- Plavix – 9.100 – Llamado Clopidogrel es un agente antiplaquetario, utilizado entre otras cosas para evitar trombosis.
- Nexium – 8.236 – Se trata de Esomeprazol, un protector de estómago que controla la acidez.
- Seretide – 8.099 – Utilizado para reducir el asma.
- Seroquel – 6.012 – La Quietapina es un antipsicótico que se usa en ocasiones como sedante.
- Enbrel – 5.863 – O Etarnecept se usa para tratar enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoides, espondilitis reumatoide, la enfermedad de Crohn y la psoriasis.
- Remicade – 5.453 – El Infliximab sirve para lo mismo que el Enbrel, punto anterior.
- Crestor – 5.383 – La Rovusatastina es un fármaco que disminuye el colesterol y previene las enfermedades cardiovasculares.
- Zyprexa – 5.357 - La Olanzapina es un antipsicótico atípico, utilizado para pacientes con esquizofrenia, manía, anorexia nerviosa o desorden bipolar.
- Humira – 5.015 - El Adalimubab sirve para lo mismo que Enbrel o Remicade, puntos 6 y 7 de esta lista.
No entiendo mucho pero parece que todo gira en torno a enfermedades del primer mundo… Entre todos suman 71.806 millones de dólares en ventas, similar al PIB de Uzbequistán.
Sabiendo lo que deja dinero, ¿qué enfermedades interesan curar si tu objetivo es maximizar beneficios?
El gobierno Zapatero
Hace poco Esther me hablaba de una serie que hacían en
¡Cumplimos 100 entradas! Este es el artículo número 100 de Amarganz. 100 artículos escritos desde aquel lejano
No hace mucho me fui de casa de mis padres a mi nueva casa. Como ni Esther ni yo habíamos cocinado prácticamente nada hasta entonces (bueno, todos hemos hecho alguna pizza o tortilla de patatas) decidí sentarme con mi madre para que me dictase las recetas que tan bien me habían alimentado hasta ese día. Y para que no se me traspapelasen, y como buen informático, las recogí en un documento de texto. También tenía un buen puñado de recetas que Érika me había pasado hacía tiempo y decidí incluirlas.

